El Concilio de las Asambreas de Dios en la Rca. del Paraguay


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QUIÉNES SOMOS Y ORIGEN DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS


Hacia fines del siglo pasado Dios envió un gran avivamiento espiritual en varios continentes. Cristianos que deploraban la frialdad espiritual en sus iglesias y en su propia vida empezaron a reunirse para orar y estudiar las sagradas escrituras. A principios del siglo XX Dios contestó estas oraciones de una manera abundante y maravillosa. Los llenó del Espíritu Santo, tal como lo había hecho con la Iglesia primitiva según el registro sagrado en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. Experimentaron ellos también el mismo fenómeno sobrenatural que caracterizó la efusión del Espíritu Santo en el día del Pentecostés: Alabaron a Dios en idiomas que nunca habían aprendido.
La Iglesia recobró simultáneamente la experiencia Pentecostal en varios países y se extendió rápidamente a otros. En Noruega, Suecia, Inglaterra, Alemania, India, Chile, Holanda, Los Estados Unidos de Norteamérica, Brasil y algunos países más, varios grupos de cristianos empezaron a experimentar el cumplimiento de la profecía; “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas, profetizarán.Vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas, en aquellos días derramaré de mi Espíritu y profetizarán”. Hechos 2:17,18; refiriéndose a Joel 2:28,29.
Aquellos que recibieron la plenitud Pentecostal descubrieron que el Espíritu Santo había transformado sus vidas.
Un mayor amor a dios y al prójimo les comunicaba el deseo ardiente de compartir el evangelio con los que lo desconocían. Testificaban y predicaban inspirados del poder del espíritu Santo y los pecadores se convertían a Dios.
Oraban por los enfermos y éstos sanaban milagrosamente. Dios les mostró visiones, profetizaban, rebozaban de gozo. Participaban de una nueva comunión más íntima y profunda con Dios.
Algunas iglesias aceptaron gozosamente este avivamiento espiritual. Otras lo rechazaron de tal manera que los que habían recibido la experiencia Pentecostal se encontraban en la necesidad de formar sus propias congregaciones para poder adorar a Dios con libertad.
Estas nuevas congregaciones se dedicaron a un programa dinámico de evangelismo. Crecían rápidamente y aumentaban en número. Pronto se dejó sentir la necesidad de una cooperación más estrecha para ayuda mutua. Así podrían publicar su propia literatura, entrenar a sus obreros, asegurar la enseñanza de la sana doctrina cristiana y enviar misioneros a lugares donde no se conocía el evangelio.
Con este fin se formaron en varios países diversas organizaciones nacionales pentecostales. La mayor de estas en los Estados Unidos, en cuanto al número de miembros, es las Asambleas de Dios. Se organizó en el año 1914 y tiene su sede en Springfield, Missouri.

FINES Y PROPÓSITOS DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS:

Fomentar y promover la adoración a Dios.
Fomentar y promover la edificación de creyentes.
Establecer las bases para la comunión entre los cristianos de la misma fe.
Aprobar las enseñanzas, métodos y conducta escriturales, y rechazar todo lo que no concuerde con la “Palabra de Dios”.


San Alfonso 4380 c/ Mc Arthur - Asunción - Paraguay | concilio@concilio.org.py

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